Roban autos sin romper un solo vidrio.
En tu estacionamiento, con un inhibidor que deja sordas a tus cámaras, alarmas y rastreadores. Ninguna avisa que dejó de escuchar. El primer efecto de un ataque es el silencio.
El jamming no rompe tus sistemas. Los deja sordos.
Un inhibidor emite ruido en las mismas frecuencias que usan tus equipos. Es como intentar hablar al lado de un parlante a todo volumen: nadie está roto, pero nadie se escucha.
El auto sigue funcionando
Cerrado, con la alarma puesta y sin un rasguño. Simplemente ya no está donde lo dejaron.
La cámara sigue encendida
Grabando, con la luz activa, aparentemente normal. Sin transmitir a nadie.
La alarma sigue instalada
Armada y operativa. Simplemente no puede avisar a nadie.
Nada está roto y nada avisa. Para el monitoreo, ese vehículo simplemente dejó de existir.
Un solo inhibidor apaga tu perímetro completo, al mismo tiempo.
Marcas y tecnologías distintas comparten la misma vulnerabilidad de fondo: todas dependen de radiofrecuencia y ninguna avisa cuando la suya está bloqueada.
Más tecnología inalámbrica no equivale a más protección.
es el radio que puede alcanzar un ataque, según la potencia del equipo. Y uno de baja potencia igual roba: solo tiene que estar más cerca.
De «algo está pasando» a «está exactamente aquí».
El beneficio no es técnico, es operativo: en lugar de mandar cinco guardias a barrer un estacionamiento completo, se manda al guardia correcto al lugar correcto.
La configuración elegida es lo que decide qué dice la alerta. Con Sector, el aviso llega nombrando el nivel —«Nivel -2», como en el ejemplo de más abajo—. Con Hyperlocation, además el punto dentro de ese nivel.
One
Hay un ataque, y en qué zona. El guardia barre la zona.
Sector
En qué piso o sub-zona. El guardia va al nivel correcto.
Hyperlocation
8 × 8 metros, incluso en el peor escenario. El guardia llega casi encima.
Portátil
Menos de 5 metros. Cierra los últimos metros y lo identifica.
es lo que toma llegar a la ubicación exacta del ataque, con independencia del tamaño del recinto.
La sensibilidad de cada sensor la calibramos nosotros al instalar. Si tu operación cambia, la reajustamos.
La alerta llega a la pantalla que tu gente ya está mirando.
No hay un sistema nuevo que aprender ni una consola más que vigilar. La detección entra por donde tu operación ya recibe todo lo demás, y llega con el dato que decide el despliegue: en qué nivel del recinto está ocurriendo.
En un estacionamiento de varios pisos la señal atraviesa losas y rebota en el hormigón, así que «hay un ataque» es fácil y «está en el nivel -2» es el problema difícil. Es el que resuelve la triangulación entre sensores, y es la diferencia entre mandar a tu gente a un piso o a tres.
Sensores fijos en el recinto
Cubren el estacionamiento de forma permanente. Se instalan una vez y no hay nada que operar: ni pantallas nuevas, ni rondas distintas, ni un turno dedicado a mirarlos.
Detectores portátiles
En operación hoy: los llevan los guardias en ronda y las patrullas. La detección se mueve con tu gente, y en terreno acota el punto mucho más de lo que puede hacerlo un plano.
La alerta, con el nivel marcado
En la pantalla de la sala de CCTV y en la app Android del jefe de turno. Con eso el despliegue deja de ser un barrido a ciegas y pasa a ser una instrucción concreta.
El guardia deja de buscar y va al punto.
Con un detector portátil encima, quien está caminando el recinto sabe si la señal se acerca o se aleja. Es la diferencia entre barrer tres pisos y llegar al auto correcto mientras el ataque todavía está ocurriendo.
Tu equipo ya sabe qué hacer con un delincuente. Lo que no tiene es cómo verlo.
CarDefense no es una herramienta más en tu stack de seguridad: es la que falta. Frente a quien llega con un inhibidor, ninguna de las herramientas que el recinto ya compró se activa.
Disuadir
Con el equipo alerta y la señalética en el estacionamiento.
La mayoría de los clientes lo logra.
Identificar
Sospechosos concretos, en un punto concreto del recinto.
La mayoría de los clientes lo logra.
Capturar
Bandas criminales completas, con Carabineros en el lugar.
Varios clientes lo han logrado.
detenidas junto a Carabineros en cuatro meses, en un solo recinto.
Quien identifica y captura es el personal del recinto, no Tank. El servicio entrega la señal accionable; la acción la ejecutan las personas y el protocolo que tu equipo ya tiene.
Ley 21.720: portar un inhibidor ya es delito.
Vigente desde diciembre de 2024.
No hay que esperar el robo consumado para actuar.
Sin evidencia de emisión no hay nada que perseguir. La detección genera el antecedente que permite actuar.
Tu operación tiene una figura legal concreta a la cual anclar el procedimiento interno.
Las dudas que aparecen antes de contratar.
La ausencia de alerta es el primer síntoma del ataque, no la prueba de que no existe.
Todas dependen de radiofrecuencia y ninguna detecta cuando la suya está bloqueada. Un solo inhibidor las neutraliza en conjunto.
Ésa es la configuración Sector, que subdivide el recinto por nivel y manda al guardia al piso correcto.
Cada ataque queda registrado con fecha, hora y ubicación. Cruzando lugar y momento, la pregunta pasa de sospecha a dato.
¿Te están atacando ahora mismo?
Instalamos un equipo en una jornada y te entregamos la respuesta. Es diagnóstico puro: sin alertas en tiempo real y sin operación de tu parte.